Lipolisis

La lipolisis y las máquinas para destruir la grasa

La lipolisis o lipólisis es el proceso metabólico por el cual la grasa (o los lípidos) se descomponen en glicerol y ácidos grasos.
Curiosamente esta palabra que tanto se maneja en la actualidad no viene recogida en el diccionario de la Real Academia Española, ni con acento ni sin acento (las dos formas parecen aceptadas por la comunidad científica), pero sí que aparecen los dos términos de los que se compone:

  • Lipo: Lípido o grasa.
  • Lisis: “Descomposición de una sustancia por rotura de sus enlaces químicos” Según la RAE.

Lipolisis natural

De forma natural el organismo descompone las moléculas de grasa para obtener energía mediante una serie de hormonas como la adrenalina (también llamada epinefrina), la hormona del crecimiento, el glucanol y el cortisol.
Simplificando, el resultado de la lipolisis es en un primer momento la descomposición de los adipocitos en ácidos grasos y glicerol y en último término la obtención de gas carbónico, agua y energía.

Cuando el deporte y la vida sana no pueden con los acúmulos de grasa recurrimos a la liposucción tradicional, pero existen otras formas de atacar la grasa:

Criolipolisis

O Coolsculpting como se la denomina en Estados Unidos es un método que utiliza el frío para la descomposición de la grasa. Tiene estas características:

  • Las zonas a tratar son cubiertas por una membrana anticongelante con el objeto de que la piel no sea dañada y sobre esta membrana se proyecta frío mediante una máquina que arrojará temperaturas de entre cinco grados sobre cero y diez grados bajo cero. Al mismo tiempo que enfría, la máquina de “Coolsculpting” realiza una succión que deja al “michelin” dentro.
  • Con este método en principio no se dañan otros tejidos ya que son más resistentes al frío que la grasa, que si será destruida, se calcula que cada sesión puede eliminar en torno al 20% de la grasa de la zona. Luego la grasa descompuesta será absorbida de forma natural por el organismo, siendo una parte expulsada por la orina, otra por el sudor y parte se gastará como energía.
  • Como efectos secundarios habrá enrojecimiento, moretones, hormigueo, entumecimiento, etc.
    El número de sesiones necesarias por área será de una a tres y los resultados definitivos se podrán observar a los dos meses, tiempo en que se podrá repetir el procedimiento.

Lipolisis láser

Así como con el coolsculpting se pretende enfriar las células de grasa hasta su destrucción, con el láser lo que se persigue es calentar las células para llevarlas también a su descomposición. La temperatura a la que se someterá la grasa será en torno a los 45 grados centígrados durante un tiempo aproximado de 20 minutos.
Por unos orificios a través de la piel se introduce una cánula que porta una fibra de vidrio la cual transmitirá la luz láser al interior, así como un sensor te temperatura para que se regule la intensidad de la luz de forma automatizada. Los productos de la descomposición de la grasa son después absorbidos con el mismo procedimiento que en una liposucción normal.

  • Laser Lipolítico Adelgazante “LLA”: Aquí se utiliza un láser de baja intensidad que no se introduce en el cuerpo. Las zonas a tratar son expuestas a la luz láser durante unos diez minutos. Su eficacia ha sido muy cuestionada por la comunidad médica y estética.

Lipolisis por radiofrecuencia

Otra forma de romper las partículas de grasa es con la aplicación de radiofrecuencia, esta genera un campo eléctrico alterno (va cambiando de positivo a negativo) que hace que se produzca un movimiento molecular que produce el calor. El calor por una parte destruirá las moléculas de grasa y por otra promoverá la creación de colágeno.
Uno de los aparatos que se basan en la radiofrecuencia es el Thermacool®, este dispositivo tiene dos electrodos que se van situando encima de la piel y entre ellos es donde se genera el circuito con una permeabilidad de unos seis milímetros dentro de la piel. Al mismo tiempo que se calientan las capas inferiores de la piel se van refrigerando las capas más superficiales con el fin de protegerlas. Más que la reducción de la grasa con la radiofrecuencia se persigue la reafirmación de los tejidos.

La cavitación – lipolisis por ultrasonidos

La cavitación consiste licuar la grasa con ultrasonidos de baja intensidad. Los ultrasonidos hacen que se generen burbujas dentro de las células adiposas que romperán las paredes de estas. Al igual que en las otras técnicas en las que no se utiliza la aspiración mecánica, lo que se espera es que la grasa destruida entre en el circuito sanguíneo y en el linfático para ser evacuada vía orina, sudor, etc.
La ventaja de esta técnica también radica en que no se realizan incisiones en el paciente.
En el año 2011 las autoridades francesas de sanidad prohibieron esta técnica por considerarla peligrosa, pues los ultrasonidos no solamente alcanzan las células grasas, sino también los vasos sanguíneos y nervios, pudiendo producirse efectos secundarios como socavones en la piel, pseudoquistes, hematomas o nervios anestesiados. En la zona de la papada puede ser especialmente peligroso ya que podría llegar a afectar al tiroides.

Consideraciones sobre la lipolisis sin succión

Aunque parece muy atractivo el destruir la grasa sin una intervención quirúrgica y sin anestesia existen inconvenientes muy a tener en cuenta:

  • La reabsorción de la grasa liberada: No es igual en todas las personas y cada organismo reaccionará de forma distinta.
  • Afectación de otras estructuras: Tanto si el procedimiento de ruptura de la grasa está basado en el frío, el calor, los ultrasonidos o la radiofrecuencia, no es posible aislar las células de grasa para que sean solo estas las afectadas y siempre hay efectos secundarios no deseados sobre otras estructuras como los vasos sanguíneos y linfáticos y otros tejidos.

Recomendamos la liposucción tumescente: Creemos que es el método menos traumático y más efectivo para la eliminación de los cúmulos de grasa localizados.