Flacidez facial

Como tratar la flacidez facial y corporal

La pérdida de firmeza y tensión en los tejidos que aumenta con el paso de los años se denomina flacidez.
La flacidez cutánea, está influenciada por otra serie de factores además de la edad, como son las características de la piel, los cambios importantes en el peso, los embarazos, la exposición solar prolongada durante años, el tabaco o el alcohol. La flacidez facial se muestra tanto a nivel de la cara, con caída de las mejillas, contorno facial desdibujado, exceso de piel en el cuello…etc, como a nivel corporal. Las zonas corporales más afectadas por la flacidez son la cara interna de los muslos, el abdomen, los brazos o los glúteos.

Tanto para la cara como para el cuerpo existen diversos tratamientos.

La radiofrecuencia es un tratamiento no invasivo que se puede emplear tanto en la cara como en el cuerpo. Consiste en un aparato que emite ondas electromagnéticas y provoca un aumento de la temperatura de la dermis, así como un estímulo de la producción de colágeno, mejorando las características de la piel, y rejuveneciendo por tanto la zona tratada Los tratada. resultados obtenidos con esta técnica son más discretos que aquellos que conseguimos con una intervención quirúrgica.

El tratamiento quirúrgico de la flacidez en la cara y el cuello es el lifting. Se trata de una técnica que nos permite recuperar la forma del cuello y la mandíbula, haciendo desaparecer la indeseada “papada”, así como estirar la piel de las mejillas o de la frente. Se puede realizar en muchos casos con anestesia local, y se trata de una cirugía prácticamente indolora. Las cicatrices se ocultan dentro del pelo y en el pabellón auricular, y el periodo de recuperación es de alrededor de 2 semanas.

Una de las zonas más afectadas por la flacidez es el abdomen, más aún tras los embarazos. El exceso de piel y grasa del abdomen puede ser extirpado mediante una intervención quirúrgica denominada abdominoplastia, que además nos permite reparar la pared muscular abdominal que se distiende, y es responsable de la pérdida de cintura que experimentan muchas mujeres tras los embarazos. En la misma intervención, es habitual asociar la técnica de liposucción para tratar el contorno corporal así como algunos acúmulos grasos localizados en las caderas o los muslos. Es lo que se conoce como lipo-abdominoplastia. Esta intervención se realiza con anestesia epidural o general, la recuperación requiere unas dos semanas y es necesario llevar una faja de compresión durante unas 4 semanas tras la intervención.

En personas mayores de 50 años o en aquellas que han experimentado grandes variaciones de peso, es frecuente observar una flacidez importante tanto en la cara interna de los muslos, como en la cara interna de los brazos. El tratamiento más efectivo facial para estos casos es el lifting de muslos o de brazos, que elimina el exceso de piel y grasa de estas zonas dejando una cicatriz lineal en la cara interna que es poco perceptible con el paso del tiempo. Cuando existe una flacidez importante en el abdomen y en la zona glútea, podemos realizar una intervención denominada body-lift, que trata todo el contorno corporal, eliminado el exceso de piel y grasa y consiguiendo una elevación de los glúteos y un aplanamiento del abdomen. Requiere, como las intervenciones anteriores llevar una faja de compresión durante unas 4 semanas.